Estos hábitats conocidos como dunas blancas son grandes acumulaciones de arena situadas detrás de las dunas embrionarias, formando la segunda franja del sistema dunar costero. Están dominadas por el barrón (Ammophila arenaria), una gramínea especialmente adaptada a fijar la arena y soportar las duras condiciones del litoral.
Estas dunas son estructuras dinámicas y cambiantes, modeladas continuamente por la acción del viento y el aporte constante de arena procedente de la playa. Suelen formar cordones paralelos a la costa, pueden alcanzar alturas superiores a los 30 metros y extenderse a lo largo de varios kilómetros. A diferencia de las dunas más cercanas al mar, se desarrollan allí donde la fuerza del viento permite que la arena se acumule formando elevaciones estables.




