Este hábitat se desarrolla en acantilados y zonas rocosas situadas en primera línea de costa, donde la influencia del mar es máxima. Se caracteriza por la presencia de comunidades vegetales rupícolas aerohalófilas, adaptadas a soportar la acción del viento, las salpicaduras marinas y la elevada concentración de aerosoles salinos. Constituye la primera banda de vegetación de las costas rocosas mediterráneas y del Atlántico suroccidental.
En los acantilados más expuestos suele observarse una gradación de comunidades vegetales que comienza en las grietas y laderas cercanas al mar, continúa en las repisas intermedias y finaliza en las zonas superiores del acantilado. Más hacia el interior, en áreas menos influenciadas por el ambiente marino, estas comunidades rupícolas son sustituidas progresivamente por distintos tipos de matorrales mediterráneos.




